Una fila de personas en la puerta de un edificio, despertó mi inquietud, y atiné a preguntar ¿Estan por el departamento?. A coro la respuesta fue si-. Ahí nomás mi curiosidad hizo que cambiara el paseo del sábado a la tarde por el Parque Rivadavia por de
Al ocupar el final de la fila, mi primer interrogante fue ¿Cuánto tardaré en entrar para ver de que se trata?. Conté entonces cuantas personas me precedían. La rápida revisión contabilizó dieciséis, aunque por suerte parecía que al menos cuatro o cinco estaban juntos. A los pocos minutos se sumaron otras personas haciéndome perder la última posición. En ese lapso apenas había salido una pareja de visitantes, ya que según me advirtieron quienes me precedían sólo hacían pasar de a uno a la vez o de más de uno en el caso que vinieran juntos. Un cálculo rápido me hizo dar cuenta que mi espera para ver el departamento se iba a prolongar por un espacio no menor a la hora.
El gobierno de la ciudad impulsa un proyecto para incentivar la radicación de empresas con base tecnológica en un sector del Barrio de Parque Patricios.
Los planes de integrar y sumar al sur de la ciudad dentro del tejido urbano con posibilidades de desarrollo inmobiliario, que permita recuperar y contrapesar la polarización existente ente Norte y Sur ampliando el mapa de entornos elegibles por la demanda no es por supuesto tarea sencilla pero sin duda debe ser abordada y puesta en funcionamiento a través de acciones concretas y posibles.
Llegó el momento de tomar conciencia y mirar un poco más allá de nuestras narices, porque los que le han dado sentido a nuestra actividad en los últimos años, los inversores, lo tienen muy clarito: los precios de los activos financieros locales cayeron de
Puede ser que algunos arquitectos, sumergidos en la estética de sus buenos proyectos, no se hayan dado cuenta. Quizás los constructores tampoco, aun con mucho trabajo, terminado obras iniciadas en otra Argentina. Las inmobiliarias, presionadas por los Developers para vender en un mercado paralizado, quizás ni lo notaron. Por su parte, los desarrolladores, con emprendimientos grandes en marcha y con niveles de rentabilidad desvaneciéndose, tampoco tuvieron tiempo para reparar en la cuestión.